La tecnología y la vestimenta

tecnología y vestimenta

La vestimenta puede ser identidad, puede ser un mensaje o quizá pueda ser algo que nos permita transmitir un sentimiento u opinión acerca de un tema en específico, siendo un aspecto imprescindible dentro del marco de la convivencia de nuestra sociedad. Pero ¿Cuál es en sí la función que nos brinda la vestimenta? ¿Se trata únicamente de una cuestión de identidad? ¿Cuáles fueron o son las razones para adoptar ciertos materiales dentro de nuestro catálogo de ropa y que tiene que ver la tecnología en todo esto?

¿Qué tiene que ver la tecnología con la vestimenta?

Hace quizá mucho tiempo, la vestimenta podría ser una de las principales fuentes de avance tecnológico en nuestra sociedad y es que se trata de qué manera la vestimenta podría significar la diferencia entre sobrevivir a un clima determinado o quizás la manera en que el color de la vestimenta nos permitiera adentrarnos en una gama de colores silvestres sin mayor notoriedad.

La vestimenta constituye hoy en día un sinfín de herramientas que nos permiten adentrarnos en ambientes, climas o situaciones de manera efectiva y suficiente para poder lidiar con una situación que amerite nuestra intervención. La vestimenta podría incluso significar la diferencia entre lidiar efectivamente con un ambiente o lidiar negativamente ante el mismo.

Ejemplo para este tópico sobran, ya que podemos comenzar con los vestidos de pieles, usados por nuestros antepasados en tiempo muy remotos a los de hoy.

Claro está, el lector dirá que hoy en día podemos contemplar cómo muchas personas aún llevan a cabo estas prácticas de lucir trajes de piel de animales y es que sí, existen hoy en día culturas o modas que promueven este mercado. Pero realmente el tema va motivado a examinar la medida en la que la vestimenta podría implicar un plus rudimentario para los individuos que decidan darle un sentido más tecnológico.

La tecnología diseña la ropa del futuro

Retomando el ejemplo, nuestros antepasados empleaban estos trajes para protegerse del frío, de aquellos climas despiadados que amenazaban con hipotermias o padecimientos comprometedores ante el frío.

Se trata de una cuestión de supervivencia e intervención repentina dentro de varios climas. Para darle un punto más general, podríamos decir que se trata de un tema de adaptación al medio, ofreciéndole al usuario una cantidad de alcances que no podría gozar por su propia cuenta (o piel).

Así pues, podríamos también ejemplificar al bombero y su traje hecho de una tela capaz de resistir bajas temperatura; el astronauta y su traje diseñado para aquellas excéntricas condiciones del espacio; el policía y su chaleco antibalas; el militar y sus botas diseñadas para cualquier suelo, para cualquier tropiezo.

Se trata entonces de un trasfondo tecnológico ocupado detrás de la vestimenta que desde el día de ayer nos permite gozar de múltiples y determinadas características, accediendo de manera efectiva a escenarios y situaciones que por nuestra propia cuenta significarían quizá la posibilidad de arriesgar nuestras vidas. Así pues, podemos considerar que la tecnología ha tocado la puerta desde hace ya un gran tiempo en nuestra manera de adoptar telas y pieles.

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