¿Cómo arreglar una cerradura que no abre?

Aunque en el mercado existen numerosos tipos de cerraduras, las cuales varían en resistencia, lo cierto es que con el paso del tiempo las mismas suelen comenzar a presentar ciertos detalles que causen que en un momento determinado las cerraduras ya no puedan abrir.

Hay muchos aspectos que podrían causar que las cerraduras no funcionen apropiadamente, sin embargo, el que no sea posible abrirlas no quiere decir que se encuentren totalmente rotas o dañadas, en ocasiones la solución puede ser muy simple si se cuenta con las herramientas adecuadas, y se tiene algo de conocimiento.

De modo que no siempre será necesario acudir a un cerrajero. Teniendo esto en cuenta, a continuación deseamos explicar cómo arreglar una cerradura que no abre, ya que hay ciertas técnicas o trucos que permiten hacerlo.

¿De qué manera arreglar aquellas cerraduras que no logran abrir?

Cuando la cerradura no tiene algún problema demasiado complejo, podemos intentar probar las técnicas y consejos que presentaremos a continuación para solucionarlo. Cabe mencionar que la mayor parte de estos trucos destacan por ser bastante simples y rápidos, de modo que basta con asegurarse de disponer de herramientas correspondientes y seguir cada paso para lograr buenos resultados:

1.      Lubricar la cerradura

Dentro de las principales razones por las que las cerraduras suelen trabarse, destaca la falta de lubricación, sin embargo, al momento de lubricar es importante no utilizar cualquier clase de aceite, especialmente que no sea de comer o de coche, etc., sino que habrá que usar un aceite especialmente destinado a cerraduras.

Lubricar cerradura

Resulta asombroso, pero es muy posible que a través del ojo de la cerradura el polvo se cuele con facilidad, y al aplicarle algún aceite que no sea específico para cerraduras, con el paso del tiempo todo ese polvo terminará quedándose pegado alrededor del dispositivo y los pistones de la cerradura, impidiendo que se pueda abrir.

Por eso en este caso, lo mejor es apostar por adquirir algún spray de polvo de grafito, disponible en cerrajerías y/o ferreterías, para después aplicarlo directamente a través del ojo de la cerradura a fin de poder lubricar cada espacio, y más tarde hay que intentar probar nuevamente la llave para poder abrir la cerradura con normalidad.

2.      Cerraduras trabadas con un trozo de llave

Este suele ser un problema muy habitual en las cerraduras, el cual también posee una solución relativamente sencilla; en este sentido, cuando la llave partida logra sobresalir de forma ligara sobre la cerradura, basta con usar algunas tenazas o alicate para tomar  cuidadosamente la punta, evitando hacer presión, y después tirar hacia afuera.

Sin embargo, cuando el trozo no logra sobresalir, pero sobresale ligeramente la llave, es posible usar una mecha bastante fina para taladrar, introduciéndola cuidadosamente en el ojo de la cerradura, únicamente en la parte superior de la llave partida para crear una pequeña marca que permita utilizar un cuchillo fino para arrastrarla hacia afuera.

3.      Problemas con el pestillo

El pestillo se encuentra entre las partes más relevantes al abrir una cerradura, razón por la cual es esencial que esté instalado adecuadamente, y en ocasiones es posible que sea una parte afectada de las cerraduras a causa de los fuertes golpes provocados por cerrarlas de un tirón. Cuando esto ocurre continuamente, la cerradura terminará desalineándose.

pestillo

Ahora bien, el modo necesario para comprobar esto resulta bastante sencillo, ya que esencialmente consiste en revisar el marco y, en caso de ver que está movido, asegurarse de ajustarlo bien.

Cabe decir que los tornillos encargados de sujetar el cilindro son un elemento esencial, por lo que al aflojarse o soltarse pueden causar que la cerradura no abra con normalidad. En este caso, la solución será ajustar todos los tornillos para garantizar que la cerradura quede bien sujeta.

4.      Revisar las bisagras de la puerta

Otro inconveniente común que suele pasarse por alto consiste en las bisagras, ya que al encontrarse por fuera de la cerradura es normal creer que ellas no impiden que la misma pueda abrir de manera apropiada.

Sin embargo, cuando las bisagras se encuentran mal colocadas, salidas o desalineadas, suele ser habitual que aparezcan problemas para poder abrir la cerradura. Por eso, hay que prestarles atención y arreglarlas en caso de ser necesario.

5.      Problemas con la llave

Finalmente, aunque no menos relevante, y pese a no ser directamente un problema que se presente en las cerraduras, lo cierto es que las llaves también podrían consistir en la razón por la que no es posible abrir una cerradura.

En este sentido, cuando la llave aunque logra entrar, no puede girar y también resulta complicado sacarla otra vez de la cerradura, la solución será optar por sacar una nueva copia, debido a que aquella que está en uso podría encontrarse desgastada o estar mal hecha; de modo que lo mejor será probar con una nueva.

¿Qué aspectos tener en cuenta al arreglar las cerraduras que no abren?

Al momento de arreglar una cerradura que no abre, hay ciertos aspectos que hay que tener en cuenta; por ejemplo, no hay que olvidar lubricar bien siempre la cerradura para evitar la acumulación del polvo, para lo cual conviene usar un espray de grafito.

De igual manera, es preciso considerar que, en ciertos casos, es posible que la cerradura no abra porque su tiempo de vida útil ya ha finalizado, por lo que en algunas ocasiones lo más apropiado será pensar que la solución del problema consiste en sustituir la cerradura por otra nueva.

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